Colectivo Bruxista
Dandismo subcultural.

De la Vía Barberini al Soho. Cómo el italian look conquistó el mundo

De la Vía Barberini al Soho. Cómo el italian look conquistó el mundo
3 marzo, 2020 Alejandro Alvarfer
In Blog

En una Roma convertida en escenario de cine neorrealista tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, dos hombres decidieron fundar una sastrería. Lo hicieron con una visión: trajes cortos y ajustados, de colores que se salieran de la aburrida tríada negro-gris-azul dominante en la posguerra, hechos a mano y prestando una atención obsesiva al detalle. Estos dos hombres eran el sastre Nazareno Fonticoli y el empresario Gaetano Savini, quienes, en una declaración de intenciones para aquella Italia en blanco y negro, decidieron llamar Brioni a su pequeño negocio en honor a unas Islas de la parte norte del Adriático, famosas por ser refugio veraniego de la aristocracia.

La apuesta de Brioni corría el riesgo de ser vista como una extravagancia en una época en la que la moda masculina estaba dominada por el traje ancho y largo, de chaqueta enorme y pantalón con vueltas. Un traje apropiado para mitos de la virilidad como Humphrey Bogart y Clark Gable. Nada que ver con las chaquetas cortas y de solapas estrechas que serían la seña de identidad de Brioni.

Pero la Italia de posguerra estaba sedienta de novedades y Fonticoli y Savini aprovecharon la oportunidad. A los pocos años ya eran una de las sastrerías más importantes de un país que quería verse moderno. En 1952 celebraron su primer desfile de moda en su tienda de la Vía Barberini, el primero de la historia en incluir a hombres en la pasarela.  La marca se colocaba a la cabeza de una revolución de la moda masculina que alcanzaría su cénit en la década siguiente.

Mientras tanto, en Estados Unidos, las masas comenzaban a obsesionarse con Italia. A muchos jóvenes les había tocado combatir allí durante la guerra y se habían traído con ellos platos tradicionales, expresiones exóticas y un montón de historias de un país idealizado. Lo italiano se ponía de moda. Por eso no es de extrañar el éxito de Vacaciones en Roma, la película de Gregory Peck y Audrey Hepburn que fijó para siempre en el imaginario colectivo todo lo que todavía seguimos teniendo por quintaesencia de lo italiano: paseos en vespa, capuccinos al amanecer, amores furtivos envueltos en telas delicadas. Es cierto que la película era de todo menos realista sobre la situación del país, todavía convulso tras décadas marcadas por el fascismo y la guerra, pero a quién le importaba. Los no italianos siempre hemos suspirado por una Italia muy diferente de la real.

Durante el resto de la década, Brioni se aprovechó de esta italiofilia estadounidense, hubo más desfiles y una nueva tienda en Nueva York. Un siempre perspicaz Miles Davies se fijó en la marca y adoptó su estilo como uniforme del hard-bop. El estilo creado por Brioni se hizo habitual entre músicos y actores en la onda. En 1961 se estrenaba La Dolce Vita, en la que un Marcelo Mastroianni convertido para siempre en icono de la elegancia aparecía en pantalla enfundado en un traje de Brioni. El italian Look, como se le conocería, había conquistado el mundo… y el Soho.

Por aquellos años, en las profundidades de los garitos del Soho comenzaban a verse a adolescentes enfundados en unos trajes ajustadísimos compuestos por chaquetas hielaculos y pantalones atrevidamente cortos que, como dejo escrito Nick Cohn, parecían haber robado a sus hermanos pequeños. Uno de los responsables del éxito de este traje, una exageración del de Brioni, era el sastre lituano Cecil Gee, que en 1956 había tenido una revelación durante un viaje a Italia. Al regresar introdujo en la isla, con su toque personal, el estilo italiano, adoptado fervientemente por unos jóvenes hartos de un país famoso por su puntualidad y sus trajes grises.

Aquellos jóvenes soñaban con un lugar mítico donde todo el mundo era impuntual, se movía en scooter y combinaba perfectamente sus coloridos trajes con corbatas a rayas. Un lugar que algunos llamaban Italia, y que había nacido en la Vía Barberini en 1945, de la mano de dos hombres que decidieron fundar una sastrería.

* Artículo aparecido en el fanzine Aggro nº1.

*Fuentes:

  • Mods, guía para una vida elegante, de Dani Llabrés.
  • Mods: The New Religion, de Paul Anderson.
  • A to Z of mod, de Paolo Hewitt.